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martes, 11 de enero de 2011

Bombillo Ahorrador


Generalidades

El Bombillo ahorrador o La lámpara compacta fluorescente o CFL (sigla del inglés compact fluorescent lamp) es un tipo de lámpara fluorescente que se puede usar con casquillos de rosca similar a los de los bombillos de filamento incandescentes (rosca Edison). También se la conoce como:


* Lámpara ahorradora de energía
* Lámpara de luz fría
* Lámpara de bajo consumo
* Bombilla de bajo consumo
* Bombillo ahorrador (Colombia, Venezuela)

En comparación con las lámparas incandescentes, la lámpara compacta tienen una vida útil mayor y consumen menos energía eléctrica para producir la misma iluminación. De hecho, la lámpara compacta ayuda a ahorrar costos en facturas de electricidad, en compensación a su alto precio esto se estima dentro de las primeras 500 horas de uso.

Hasta hace pocos años, estas lámparas tenían algunos inconvenientes y limitaciones, heredados de la tecnología del tubo fluorescente clásico. Las lámparas fluorescentes compactas actuales han mejorado ostensiblemente la tecnología fluorescente inicial gracias a la electrónica y la enorme mejora de los compuestos luminiscentes, emitiendo hoy día el doble de luz que un tubo clásico rectilíneo usando la mitad de la energía.

El tubo fluorescente clásico con equipo electromecánico tendía a zumbar al ritmo de la frecuencia de la red eléctrica, que funciona en 50 Hz ó 60 Hz de acuerdo al país, independientemente de la tensión. Las lámparas electrónicas no usan balastro sino un transformador electrónico muy optimizado que produce la alta tensión de arranque a altísimas frecuencias, condición que ayuda a la creciente disminución del tamaño y el ruido.

Los tubos fluorescentes casi siempre son asociados con una luz blanca tendiendo a azul, lo cual puede ser un problema para personas acostumbradas a la calidez de la luz de una lámpara incandescente. Hoy en día pueden adquirirse lámparas fluorescentes compactas en colores como luz día, neutro y cálido. Luz día es la clásica luz fluorescente, cálido es la misma coloración amarillenta que emite la lámpara incandescente, y neutro es un término medio entre las dos, que trata de mejorar la reproducción de colores. También existen las lámparas trifósforo, que emiten iguales cantidades de luz roja, azul y verde, generando un blanco perfecto que reproduce con precisión todos los colores. Además, empiezan a aparecer lámparas fluorescentes que emiten en rojo, azul, verde, amarillo, ámbar y la llamada luz negra.

Comparación de potencia eléctrica

Las CFL tienen una duración media de unas 8000 horas de funcionamiento. La duración media de una lámpara incandescente está entre 500 y 2000 horas de funcionamiento dependiendo de su exposición a picos de tensión y a golpes y vibraciones mecánicas, además de la calidad de la propia lámpara. Esto mejora en los nuevos modelos. Las CFL consumen aproximadamente una cuarta parte de la potencia de las incandescentes. Por ejemplo, una CFL de 15 W produce la misma luminosidad que una incandescente de 60 W, es decir, que el rendimiento luminoso de la CFL es de aproximadamente 60 lúmenes/W. En la tabla de la derecha se comparan potencias eléctricas de distintos tipos de lámparas para un mismo flujo luminoso.

Vida útil

Los ciclos de encendido y apagado de las bombillas CFL afectan la duración de su vida útil, de manera que las bombillas sometidas a frecuentes encendidos pueden envejecer antes de lo que marca su duración teórica, reduciendo por tanto el ahorro económico y energético. Esto es aplicable en lugares de uso puntual, como pasillos o aseos. Deben evitarse también las bombillas en luminarias muy cerradas, pues las altas temperaturas también reducen su vida útil. La polémica se ha visto agravada por la mala calidad de muchas de las bombillas distribuidas en el mercado: un estudio de 2006 demostró que más de la mitad de las bombillas de ciertas marcas duraban menos de 100 horas, en lugar de las 3.000 u 8.000 anunciadas.

Toxicidad

Las lámparas fluorescentes contienen mercurio en forma de gas para producir radiación, que luego un polvo fluorescente convierte en luz visible. Los tubos fluorescentes convencionales contienen entre 15 y 25 mg de esta sustancia, mientras que las lámparas de bajo consumo contienen una cantidad menor. Con la optimización de la tecnología de las lámparas, han surgido modelos con muy baja cantidad de mercurio. A pesar de la reducción del contenido de mercurio, distintas agencias de la salud recomiendan, en caso de rotura, abandonar la habitación durante 15 minutos, recoger los restos con guantes, o incluso, en caso de ser usada, cambiar la bolsa de la aspiradora. Las lámparas CFL deben reciclarse por un procedimiento específico.
En lo referente a la liberación de mercurio al medio ambiente, hay que tener en cuenta que la generación de electricidad libera a su vez apreciables cantidades de este metal a la atmósfera. Dado que las lámparas fluorescentes compactas consumen mucha menos energía, el efecto global a este respecto es positivo. Esto se da debido a que la producción de una lampara incandescente puede requerir la liberación al ambiente de 10mg de mercurio, mientras que la fluorescente requiere la liberación de 2.4mg, lo cual implica beneficios para el ambiente. En el caso de que la bombilla fluorescente se haya roto, o no se haya reciclado, esta ventaja se mantendría, pues se estarían agregando 5ml a los 2.4ml, lo cual da una suma de 7.4ml, de todas maneras menor a los 10ml de una lampara incandescente.
El uso de las lámparas y tubos fluorescentes tiene implicaciones ambientales, ya que contienen Mercurio, un potente contaminante. A nivel mundial no hay aún leyes y disposiciones legales, respecto a que hacer con los residuos producido por estas lámparas. De momento se realiza el almacenamiento de tubos y lámparas fluorescentes en recipientes herméticos.
Pese a la falta de una normativa adecuada de tubos y lámparas fluorescentes, la utilización de los mismos es defendida por organizaciones ambientalistas, ya que su uso en lugar de la lámparas incandescentes, con el consiguiente ahorro de energía, minimiza la emisión de gases de efecto invernadero y contaminantes por parte de las plantas de generación de energía termoeléctrica.

Venezuela Ahorra Energía

Dadas las necesidades de ahorro de energia en venezuela se creo la Misión “Revolución Energética”, el Gobierno nacional repartirá 50 millones de bombillos ahorradores en todo el país. Adicionalmente Venezuela y Vietnam construirán una fábrica de bombillos ahorradores en la Zona Franca Industrial de Paraguaná, Falcón, como parte del ahorro energético que prevé aplicar el Gobierno nacional. Como parte del convenio en materia energética entre Venezuela y Vietnam, visitó el galpón donde Petróleos de Venezuela (PDVSA) a través de su filial industrial, construirá la primera fábrica de bombillos ahorradores de energía.
Aunque aun no existen estudios suficientes que puntualicen los niveles de radiación de los Bombillos ahorradores se estima que el nivel de mercurio liberado por su ruptura es menor que el mercurio liberado para la fabricación de una lampara incandescente y sumado al ahorro de energía que produce estas lamparas son beneficiosas para el medio ambiente.

Referencia.

http://wikipedia.org
http://www.ciao.es/Bombillas_de_bajo_consumo__205385
http://www.entornointeligente.com
http://www.venelogia.com
http://www.acn.com.ve
http://www.radiofeyalegrianoticias.net
http://www.aporrea.org
Agradecimiento especial a @astridcuenca por su valiosa colaboración.

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